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Publicado: 08/10/2019
Cuando probamos chocolate delicatessen en Gijón y su color, sabor y aroma nos hacen viajar en el tiempo y en el espacio para acercarnos a su origen.
El chocolate es un producto final procesado procedente del árbol del cacao originario de México, lugar en el que se comienza a cultivar de manera doméstica. Las tribus que inicialmente lo consumen como bebida, terminan empleándolo como moneda de cambio. La conquista de este país por parte de España permite su llegada a la Europa del momento, donde su receta original se endulza con azúcar de caña y se aromatiza con canela. El punto de fusión del chocolate sólido muy cercano a la temperatura corporal proporciona una nueva sensación de texturas a la que es difícil resistirse. Su uso y éxito entre las cortes más refinadas de la época llevan a que se introduzca su cultivo también en África.
Hasta el siglo XIX solo se empleó el chocolate en estado líquido pero la introducción de técnicas mecánicas y el mejor conocimiento del propio producto logran transformarlo y empieza a ser consumido en forma de bombón, praliné o barra de chocolate. De este modo, se logra que un producto reservado para las clases más altas pueda generalizarse y su accesibilidad hace que tomarse un chocolate delicatessen en Gijón no sea un lujo. Un hecho relevante es que durante la Segunda Guerra Mundial el gobierno de los Estados Unidos inicia el reparto de barras de chocolate entre sus tropas gracias al alto valor energético del producto, a su poco peso para poder ser portado de un lugar a otro y ser capaz de soportar altas temperaturas.
La historia del chocolate es fascinante y nada mejor que ser degustada en Chocolates Sierra Nevada donde podrás probar más de 50 variedades y elegir entre chocolate a la taza, a la manera clásica o en forma de bombón o praliné al modo contemporáneo.